Los museos de hoy necesitan ser espacios donde todas las personas puedan acceder, comprender y disfrutar de la cultura. No solo por cumplir normativas, sino porque es un derecho, amplía el alcance y el impacto de vuestro trabajo.
Mi forma de trabajar se basa en crear una relación cercana con los equipos, lo que permite un acompañamiento más personalizado y sostenible.
Los museos e instituciones culturales han evolucionado, de ser espacios exclusivos para salvaguardar obras de arte dirigidos a una élite, han pasado a ser espacios sociales, abiertos a la comunidad, con propuestas educativas y participativas. Esta transformación ha abierto las puertas a la diversidad, pero también ha generado nuevos retos.
Muchos museos quieren avanzar en accesibilidad pero no saben por dónde empezar. Los equipos son pequeños, los recursos limitados y la sensación de que hay que hacerlo todo a la vez puede paralizar.
Además, la accesibilidad se percibe a menudo como algo técnico, normativo y distante. Cuando en realidad es una forma de cuidar a las personas que visitan vuestro espacio y de responder a esa apertura hacia la diversidad.
La buena noticia es que la accesibilidad se construye paso a paso, no hace falta hacerlo todo perfecto desde el inicio. Lo importante es empezar con una mirada clara, un plan realista y el compromiso de avanzar de manera progresiva.
La accesibilidad en un museo no se resuelve con una única acción.
Es un proceso que necesita ser comprendido, planificado e implementado con coherencia.
Por eso trabajamos en tres fases complementarias que se adaptan al momento y las necesidades de cada equipamiento.
Lo ideal es partir de un diagnóstico, pero podemos adaptarnos a tu situación. Si tienes un diagnóstico antiguo, lo actualizamos. Si tienes uno parcial, lo completamos. Si no tienes ninguno, lo construimos como parte del proceso.
Un plan de accesibilidad suele diseñarse para 4 años. El documento que se entrega es una hoja de ruta con acciones priorizadas que se van implementando de forma progresiva durante ese periodo. Lo importante es avanzar de forma sostenida, no hacerlo todo a la vez.
Depende de cada museo y de su disponibilidad para las reuniones de trabajo. El proceso puede llevar desde unos meses hasta casi un año, porque el plan se construye de forma colaborativa con el equipo del museo. No es solo un documento que yo entrego, es un proceso que hacemos juntos.
Sí, se pueden hacer intervenciones puntuales en una actividad o servicio concreto. Sin embargo, aunque no tengas un plan completo, es recomendable tener al menos un diagnóstico global del equipamiento.
Las acciones aisladas pueden ser menos efectivas si no entiendes el contexto completo, por eso el diagnóstico y el plan te dan una visión integral que permite priorizar, evitar inversiones poco útiles y asegurar que cada mejora suma de verdad.
Precisamente por eso el proceso se adapta. No buscamos sobrecargar al equipo, sino acompañarlo. Trabajamos con vosotros, no contra vosotros.
Dentro del diagnóstico del museo podemos incluir opcionalmente una auditoría de accesibilidad web, sería un servicio independiente. También puedo trabajarla de forma separada si ya tenéis diagnóstico físico y queréis centraros específicamente en lo digital.